domingo, 24 de enero de 2010

Así vamos, de concurso en concurso. Organizamos nuestras vidas como si ante nosotros estuviera un juez estricto pero justo. Día a día representamos nuestro papel con la cara embadurnada de grasa multicolor. Futuro, nos decimos, con los ojos brillantes y la boca aguada (salude al publico hop). Sin embargo llega un día en que tropiezas y caes de culo con el maquillaje desecho por el sudor; un día en que comprendes el absurdo de esa palabra, esa ficción de chiquillos que nos hace comprar coches y magnificas tumbas de cuatro habitaciones donde ni siquiera van a sepultarnos, esa promesa de borracho exacerbado que un dia nos dijo babeando nuestro oído :F.U.T.U.RO. Ese día miramos con atención para descubrir que quien nos juzga siempre es la gentuza; seres horribles que chillan y escupen mientras damos nuestras cándidas volteretas, mientras tratamos de ser buenos(media vuelta hop) y sonreír...

1 comentario:

Bruno dijo...

"La verdadera justicia sólo la recibirás de seres excepcionales, dotados de modestia y sensibilidad, de lucidez y generosa comprensión (...) Y por eso tan pocas veces el creador es reconocido por sus contemporáneos: lo hace casi siempre la posteridad, o al menos esa especie de posteridad contemporánea que es el extranjero, la gente que está lejos, la que no ve cómo te vestís. (...) Es entonces cuando además del talento o del genio necesitarás de otros atributos espirituales: el coraje para decir tu verdad." Un abrazo.